El dictamen pericial por sí solo en un proceso, no es garantía suficiente; la realidad es más compleja, y entenderla puede cambiar por completo la estrategia con la que se enfrenta un litigio técnico.
Según el Código General del Proceso, el juez valora la prueba pericial conforme con las reglas de la sana crítica, significando ello que puede apartarse de las conclusiones del perito si considera que el dictamen carece de fundamento suficiente, presenta contradicciones o no responde con claridad a las preguntas planteadas en el proceso.
Sin embargo, y en caso de que el juez decida no tener en cuenta un dictamen pericial, debe hacerlo con la respectiva justificación; si el juez decide apartarse de las conclusiones periciales incluidas en el dictamen, está obligado a motivar esa decisión en la sentencia, explicando las razones técnicas o jurídicas que lo llevaron a darle menor o ningún peso probatorio al dictamen, razón por la cual, un dictamen sólido, riguroso y bien fundamentado siempre será en la práctica, una protección para quien lo presenta con estas características.
Cuando el dictamen presenta vacíos metodológicos evidentes, cuando las conclusiones no guardan coherencia con el análisis realizado, cuando el perito no logra sustentarlo con solidez en audiencia, cuando existe un dictamen contrario mejor fundamentado, o cuando se detecta falta de imparcialidad en su elaboración, el juez puede ignorarlo o desestimarlo.
En muchos procesos, ambas partes presentan sus propios dictámenes con conclusiones opuestas; en este escenario, el juez no suma opiniones, evalúa cuál de los dos dictámenes está mejor sustentado, es más coherente, responde mejor las preguntas del caso y fue defendido con mayor solidez en audiencia.
Un dictamen pericial con una metodología clara y verificable, normativa técnica correctamente aplicada, análisis de causa profundo, soporte probatorio robusto, conclusiones precisas y un perito que lo sustenta con coherencia y dominio en audiencia, generalmente es un experticio que el juez difícilmente puede desestimar.
Además, la idoneidad, experiencia y trayectoria del perito son factores que influyen en la credibilidad que el juez otorga al dictamen; si un perito cuenta con trayectoria y experiencia comprobada en su área específica, sin antecedentes de parcialidad y con capacidad técnica demostrada, construye una autoridad que refuerza el peso probatorio de sus conclusiones.
En OCH con la experiencia en cientos de dictámenes y reclamaciones, formulamos de manera independiente dictámenes periciales con fondo técnico y comprensibles para las partes, permitiendo garantizar la calidad, precisión, claridad y el enfoque dirigido a dar respuestas concisas y claves a la solución del conflicto, si está interesado en conocer más al respecto, o si está considerado formular alguna reclamación sobre alguna circunstancia que se le esté presentando, no dude en contactarnos.