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Reglas de la sana crítica y apreciación del dictamen pericial por parte del juzgador

OCH Blog Reglas de la sana critica

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Para valorar un dictamen pericial por parte del juzgador, existen dos principios como lo son: i) el principio de libre apreciación o la sana crítica, y ii) el principio de la unidad de la prueba.

El Código General del Proceso, en su artículo 176 dispuso que las pruebas deben apreciarse aplicando las reglas de la sana crítica, además deberán de ser valoradas en conjunto, motivando el juzgador el mérito que le asigne a cada medio de prueba, allegado al proceso, entre ellos el dictamen pericial, veamos:

 

Apreciación de las pruebas. Las pruebas deberán ser apreciadas en conjunto, de acuerdo con las reglas de la sana crítica, sin perjuicio de las solemnidades prescritas en la ley sustancial para la existencia o validez de ciertos actos.

 

El juez expondrá siempre razonadamente el mérito que le asigne a cada prueba”. 

 

La Corte Constitucional se pronunció, haciendo una breve enunciación de lo que implica la valoración del dictamen pericial por parte del juzgador, exponiendo:

 

La valoración del dictamen pericial implica llevar a cabo un proceso de orden crítico con el fin de obtener certeza respecto de los hechos y conclusiones sobre los que versa la experticia. Para ello, el juez debe apreciar aspectos relativos (i) al perito, (ii) al agotamiento formal de los mecanismos para llegar a un dictamen suficiente, y (iii) a la coherencia interna y externa de las conclusiones. En cuanto a lo primero, deben verificarse las calidades y la probidad del perito. En segundo lugar, son objeto de apreciación los elementos (exámenes, experimentos, cálculos, etc.) en los cuales se apoyó el perito para sus indagaciones. En tercer lugar, debe examinarse la coherencia lógica del dictamen, el carácter absoluto o relativo que le da el perito a sus afirmaciones, la suficiencia de los motivos que sustentan cada conclusión, y la firmeza, precisión y calidad de los fundamentos. (…)” ( Corte Constitucional Sentencia T–269 de 2012).

 

Si con la apreciación del informe pericial, el juzgador no logra un convencimiento libre de duda, respecto de la idoneidad del experto, los fundamentos, el sustento, los soportes, la precisión y la calidad del dictamen pericial, puede apartarse de tal medio de prueba, motivando la decisión; así lo sostuvo en la misma sentencia anteriormente reseñada la Corporación Constitucional:

 

Como resultado del proceso descrito el juez puede decidir apartarse de las conclusiones de la experticia. Los doctrinantes manifiestan al respecto que “el juez tiene libertad de valoración frente a los resultados de la peritación, y puede, por ende, con una motivación adecuada, apartarse de las conclusiones a las que ha llegado el perito” y, yendo más allá, establecen que “si un dictamen pericial no reúne las anteriores condiciones, el Juez deberá negarle todo valor probatorio”. En este orden de ideas, la garantía del debido proceso exige que el juez exponga de forma explícita dentro del fallo cuál es el mérito que le asigna al medio de prueba y cuáles son las razones que sustentan esta decisión. Pero en ningún caso, obliga al juez a aceptar las conclusiones del dictamen sin un examen crítico del mismo”. 

 

De lo expresado por la Corte Constitucional se colige el uso de dos principios que rigen el sistema probatorio colombiano, como lo son: i) el principio de libre apreciación, y ii) el principio de la unidad de la prueba. 

 

En aplicación de estos principios el juez debe valorar la prueba minuciosamente y exponer razonadamente los argumentos para adoptar o apartarse de cada medio probatorio.

 

No debe olvidarse que los medios de prueba sirven al juez para proveer una decisión. En el nuevo Estatuto Procesal General, para la prueba pericial se establecen requisitos a tener en cuenta para su valoración, en el artículo 232 de dicho código se estableció un “test” para que el juzgador pueda apreciar o valorar el dictamen pericial, motivando porque lo tendrá en cuenta para la decisión o las razones para desecharlo; la disposición reza:

 

Apreciación del dictamen. El juez apreciará el dictamen de acuerdo con las reglas de la sana crítica, teniendo en cuenta la solidez, claridad, exhaustividad, precisión y calidad de sus fundamentos, la idoneidad del perito y su comportamiento en la audiencia, y las demás pruebas que obren en el proceso”.

 

El test de “apreciación” consta de los siguientes pasos: 

 

  1. Evaluar el dictamen de acuerdo con las reglas de la sana crítica, teniendo en cuenta en cuenta “la solidez, claridad, exhaustividad, precisión y calidad de sus fundamentos”. 

 

La disposición ratifica la autonomía del juez y la libertad de apreciación sobre los medios de prueba, bajo las reglas de la sana crítica. El juzgador es quien aprecia o valora el informe pericial, con independencia; está proscrita la discrecionalidad irracional y la arbitrariedad, dado que en aplicación del principio de unidad de la prueba, deberá motivar, por qué la incorpora o desecha en el conjunto de medios de prueba sustento de la providencia.

 

El Consejo de Estado, sobre la autonomía del juez, para tener en cuenta o no el dictamen pericial, expuso:

 

El juez es autónomo para valorar el dictamen y verificar la lógica de sus fundamentos y resultados, toda vez que el perito es un auxiliar de la justicia, pero él no la imparte ni la administra, de manera que, como con acierto lo ha concluido la doctrina, el juez no está obligado a “…aceptar ciegamente las conclusiones de los peritos, pues si ello fuese así, estos serían falladores…”. (…) En suma, el juez está en el deber de estudiar bajo la sana crítica el dictamen pericial y en la libertad de valorar sus resultados; si lo encuentra ajustado y lo convence, puede tenerlo en cuenta total o parcialmente al momento de fallar; o desechar sensatamente y con razones los resultados de la peritación por encontrar sus fundamentos sin la firmeza, precisión y claridad que deben estar presentes en el dictamen para ilustrar y transmitir el conocimiento de la técnica, ciencia o arte de lo dicho” ( Consejo de estado. Sección Tercera. Veintiuno (21) de marzo de dos mil doce (2012), Radicación número: 07001-23-31-000-2000-00177-01(23778).

 

Si bien, el experto está dando conclusiones sobre la ciencia, arte, profesión u oficio en la cual es versado, el juez no valora con fe ciega, sino con la razón, bajo la sana crítica, tanto los métodos, exámenes, experimentos e investigaciones, como las afirmaciones y conclusiones del perito, pues debe entenderse que el dictamen pericial solo es un medio de prueba más, y si el juez de forma razonada y motivada considera que la pericia no es sólida, clara, exhaustiva, precisa y no cumple con las calidades necesarias para considerarse como medio probatorio, no podrá tenerla en cuenta para fundamentar la providencia. 

 

Ha sido motivo de discusión doctrinaria, la independencia y libertad del juez frente a la pericia, es doctrina pacífica, que aunque el dictamen pericial sea emitido por una persona o institución especializada en la materia, no puede tomarse como conclusiones definitivas, y menos aún como un fallo, toda vez que el auxiliar de la justicia, no es quien decide el litigio, no está investido de jurisdicción. El dictamen pericial es tan solo un medio de prueba, que auxilia al juez en temáticas que están fuera de su conocimiento y permite al mismo corroborar y formarse una idea sobre los hechos planteados por las partes objeto la litis. Así lo ha apreciado la Corte Constitucional:

 

En materia de valoración de la prueba pericial, si se tiene presente que el perito es un auxiliar de la justicia y el dictamen pericial un medio de prueba, no puede el funcionario judicial aceptar ciegamente las conclusiones a las que aquel llegue, pues si eso fuera así existiría un desplazamiento constitucionalmente inadmisible de la competencia para administrar justicia y el perito adoptaría la posición de sentenciador, lo cual no es viable. Por consiguiente, en todos los casos el rol procesal del juez se centra en analizar el dictamen pericial y si lo encuentra debidamente fundamentando al punto de llevarlo a un convencimiento pleno de la materia consultada, puede tenerlo en cuenta para edificar sobre él la decisión que tome, ya que es soberano para examinar la experticia conforme a las reglas de la autonomía y la sana crítica, sin estar sujeto a ningún valor preestablecido, pero siempre dando las razones por las cuales lo acoge o se aparta de él.

 

Estima la Sala que en nuestro sistema jurídico procesal ninguna prueba es obligatoria o vinculante, sino que bajo el abrigo de los principios generales de las pruebas judiciales, entre ellos el de libre apreciación, corresponde al juez de la causa realizar la actividad de crítica racional y autónoma en procura de hallar argumentos de peso que le den luces al momento de fallar. Es así que, en materia de dictámenes periciales, el juzgador debe analizar la firmeza, precisión y claridad de las conclusiones que emite el perito (artículo 241 del C.P.C.), para desde ellas tomar partido al tiempo de la decisión final. (…)” ( Corte Constitucional, Sentencia T – 773 de 2012).  

 

Por su parte el Consejo de Estado expone cómo ha de ser valorado el dictamen pericial:

 

La Sala precisa que el dictamen pericial constituye un elemento de prueba que debe ser valorado por el funcionario judicial, inicialmente de acuerdo con los criterios previstos en los artículos 233 y siguientes del Código de Procedimiento Civil y luego en conjunto con los demás medios probatorios de acuerdo con las reglas de la sana crítica. Por lo tanto, bajo dichos preceptos legales, se tiene que la prueba pericial es un medio de convicción a través del cual se aportan elementos técnicos, científicos o artísticos al proceso, con miras a dilucidar la controversia. En consecuencia, los peritos deben ofrecer una relación clara, precisa y detallada de los procesos cognitivos realizados y de sus resultados o conclusiones –a través de la descripción de los hallazgos, consignando la memoria del proceso para llegar a ellos-, con arreglo a los principios de la ciencia, arte o técnica aplicada, y respondiendo ordenadamente y en forma concreta y expresa, todos los puntos sometidos a su consideración, especificando las herramientas empleadas, sus alcances y limitaciones, exigencia lógica si se atiende a que con base en dichos detalles, el funcionario judicial tendrá los elementos necesarios para soportar su decisión”  ( Consejo de Estado. Sección tercera. C. P. Olga Melida Valle de la Hoz. Sentencia del 22 de enero de 2014. Radicación número: 25000-23-26-000-2000-00077-02(29242). 

 

Ratificando lo expuesto, la Corte Constitucional ha expresado que las afirmaciones o las conclusiones que se incorporan en el dictamen pericial no deben ser atendidas con obligatoriedad por el fallador, pues él tiene plena autoridad y libertad en la valoración de los medios de prueba, y por ende le podrá dar valor o no, dentro del acervo probatorio que llegaré a utilizar para proferir la sentencia:

 

“El dictamen pericial es medio probatorio que sirve al juez para verificar cuestiones inherentes al litigio que requieren de especial conocimiento, pero ello no significa que las conclusiones o conceptos que emitan los peritos se deban atender o aplicar obligatoria o íntegramente por el juez, pues por el contrario el juzgador tiene absoluta libertad para apreciar y darle el valor que considere a ese medio de prueba como facultad inherente a la autonomía que le es propia. Es decir, la ley no obliga a que el juzgador tenga que someterse a las conclusiones o conceptos del experticio, su valoración y acatamiento es amplio como corresponde a la función judicial. Con este marco, no puede ser admisible que exista obligatoriedad de atender el dictamen pericial y la imposibilidad que se le endilga al juzgador para atender los términos, valores y conceptos expresados por el perito, porque ello implicaría un cercenamiento de la libre apreciación de la prueba por parte del sentenciador, como lo consagra la ley procesal civil”

 

Si bien, las conclusiones del dictamen pericial no son de obligatorio acatamiento para el juez, si estas son claras, precisas, ajustadas a la técnica y no dejan duda, el juzgador deberá hacer un “esfuerzo” para descartar del acervo probatorio la pericia al momento de fallar, que consiste en motivar y sustentar suficientemente las razones por las cuales no tiene en cuenta el experticio, de no hacerlo estará el juez por fuera de la regulación procesal, minando así la legitimidad de la sentencia y comprometiendo su responsabilidad. 

 

  1.  Apreciar el dictamen de acuerdo con las reglas de la sana crítica y teniendo en cuenta la idoneidad del perito:

 

El juzgador, deberá verificar la idoneidad del perito; idoneidad que reposará en cada soporte que convalida al experto en cuanto a sus títulos académicos y la experiencia en el ejercicio de la ciencia, arte, profesión u oficio, calidades del perito que brindan solidez y confianza en las conclusiones emitidas por el experto. 

 

El perito puede o no, ser un profesional con títulos académicos en la ciencia, arte u oficio, esto dependerá de sí la actividad cuenta con programas académicos a nivel nacional o internacional. Un perito puede obtener su conocimiento de la investigación y experiencia en determinado campo, en cuyo caso deberá acreditarla y le será exigible el reconocimiento de la comunidad académica o científica del sector en el que se desenvuelve el experto.  

 

En Colombia, la mayoría de profesiones cuentan con legislación que regula su ejercicio y alguna de las actividades realizadas por los profesionales; es el caso de los ingenieros, contadores públicos, abogados, médicos, entre otros, que cuentan con normatividad taxativa para el desarrollo de sus profesiones e incluso con regulaciones respecto de los informes o dictámenes que emiten. En este caso, la experticia para un ejercicio adecuado de la prueba, debería ser realizado por una persona con título profesional expedido por universidad o entidad autorizada, incluso si la profesión requiere de licencia, permiso o tarjeta profesional, debería el perito presentarla, así como debe adjuntar la prueba de los títulos obtenidos. 

 

El juez, entonces, deberá verificar la idoneidad del experto en la actividad que realiza o profesión que ejerce, la cual puede estar sustentada en sus títulos, la cátedra, sus publicaciones, obras, o casos en los que ha participado como perito.

 

  1.  Apreciar el dictamen de acuerdo con las reglas de la sana crítica y teniendo en cuenta el comportamiento del perito en la audiencia. 

 

En cumplimiento del principio de inmediación, el perito citado a la audiencia respectiva, deberá sustentar el dictamen, dando respuestas a los cuestionamientos de las partes y del juez. 

 

El juzgador apreciará la conducta del perito, escudriñando las afirmaciones del mismo para formarse una idea sobre la veracidad de las mismas, su solidez y sustento; del interrogatorio al perito, sus expresiones verbales y físicas se colige su capacidad técnica y seguridad respecto de las respuestas a los interrogantes planteados, lo que finalmente forma en el juez de acuerdo a las reglas de la sana crítica, una percepción sobre la idoneidad del perito y la certeza que puede darle a sus conclusiones.  

 

El Código General del Proceso y los cambios en los diferentes regímenes procesales, le han dado relevancia a la oralidad, no es ajeno el fenómeno a la sustentación de la pericia, la cual se realiza en audiencia, que constituye la oportunidad procesal para controvertir y exponer las falencias o los vicios del dictamen o del perito. 

 

En realidad se busca que las opiniones o afirmaciones provengan de verdaderos expertos en la materia, que dominen como técnicos o científicos la temática, y que sean capaces de exponer las conclusiones de manera técnica pero simple, ilustrando a personas neófitas o con conocimientos precarios en la temática;  de nada valdrá el uso de palabras técnicas durante la sustentación del dictamen o las introducidas dentro del informe pericial que no logren comprenderse por las partes, que sean ininteligibles y no permitan  ejercer la contradicción. 

 

Finalmente el juez debe formarse una idea clara, basada en la comprensión total de los argumentos técnicos, artísticos o científicos que le permitan tener las herramientas necesarias para proferir la sentencia, comprensión que llega al juez por medio del informe y de una adecuada sustentación del dictamen pericial.  

 

  1. Apreciar el dictamen de acuerdo con las reglas de la sana crítica y teniendo en cuenta las demás pruebas que obren el proceso. 

 

Aplicando el principio de libre apreciación, se le impone el deber al juzgador de no limitarse solo a un medio de prueba, como lo es el dictamen pericial, desechando sin motivación las demás pruebas.

 

El juez o árbitro debe apreciar y valorar en conjunto los medios de prueba que se allegaron al proceso (principio de unidad de la prueba); estudiará, verificará y motivará individualmente el uso de cada medio de prueba, el juez no puede limitar el acervo probatorio a aquellas que crea convenientes, ya que no es irracional la discrecionalidad en el uso de las pruebas para su sentencia, y aquellas que no tenga en cuenta, será porque existe motivación suficiente para que no formen parte del sustento de la decisión. 

 

Para excluir algún medio de prueba del sustento de su providencia, el juez deberá motivar el porqué de su actuar; motivación que de no ser oportuna, podrá ser impugnada por la parte que se vea afectada con tal decisión.

 

Sobre el principio de libre apreciación de los medios de prueba la Corte Constitucional, expresó:

 

“Como el principio de la libre apreciación de la prueba, otorga al juez la libertad de valorarla «sólo a él corresponde valorar si su convicción acerca de los hechos alegados puede decirse, en sentido positivo o negativo, plenamente lograda: admitir nuevas pruebas acerca de los hechos de cuya verdad está ya él convencido, sería superfluo; pero sería igualmente inútil admitir ulteriores pruebas dirigidas a desmentir una convicción que él siente ya, en su conciencia, plena e inconmovible.»

 

Esto no quiere decir que el Juez tiene plena libertad para analizar una prueba hasta convertir su decisión en arbitrariedad, porque está sujeto a las reglas de la psicología, la lógica y a la obligación de motivar sus conclusiones otorgando una explicación de las razones que lo llevaron a la decisión” (Corte Constitucional, Auto 024 de 1994).

 

Así las cosas, el test que debe realizar el juez para obtener una apreciación o valoración correcta del dictamen pericial, contiene los siguientes pasos: 

 

  1. Tener en cuenta que el informe pericial se analizará con las reglas de la sana crítica. 

 

  1. Aplicar el principio probatorio de unidad de la prueba, dando el mérito probatorio que pueda o no tener el dictamen pericial.  

 

  1. Verificar la solidez, claridad, exhaustividad, precisión y calidad de los fundamentos y soportes del trabajo pericial, y del perito. 

 

  1. Cotejar los soportes que acreditan la idoneidad del experto.

 

  1. Analizar y valorar la sustentación del perito respecto del informe pericial y su firmeza en la audiencia. 

 

  1. Contrastar todos los medios probatorios y no solo tener en cuenta las conclusiones o afirmaciones que se encuentren en el informe pericial. 

 

Este test o valoración del dictamen pericial, ha de ser tenido en cuenta, tanto en la justicia arbitral como en la justicia administrativa por el fallador; pues las leyes que regulan estos procedimientos no establecieron un test para apreciar el informe pericial; lo que sí hicieron, fue una remisión al procedimiento general, regulado en la actualidad por el Código General del Proceso.

Fuente: “Tratado de los Dictámenes Periciales, Instituciones jurídicas, Económicas, Financieras, Contables y Tributarias. Aplicable al procedimiento Administrativo, Penal, Arbitral y general”, César Mauricio Ochoa Pérez. (Libro Naranja)

Tratado de los Dictámenes Periciales

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