En marzo entró en vigor un alza del 25% en los aranceles sobre bienes y servicios provenientes de Canadá y México hacia Estados Unidos, en un contexto de crecientes tensiones comerciales y cambios en las dinámicas de los mercados internacionales. Y las tasas de aranceles han seguido cambiando de acuerdo al humor del presidente de Estados Unidos. Estos hechos materializan un riesgo latente para Colombia: la vulnerabilidad de su comercio exterior ante restricciones impuestas por sus principales socios.
Actualmente, la alta dependencia de mercados tradicionales, como Estados Unidos (que representó el 28,9% de las exportaciones colombianas en 2024), expone al país a una incertidumbre económica y política, como las surgidas tras la más reciente crisis diplomática con Estados Unidos a finales de enero de 2025.
En este escenario, diversificar los mercados a los que exportamos es una estrategia fundamental para reducir la vulnerabilidad económica y fortalecer la resiliencia del país ante choques externos. China se perfila como un socio estratégico, con un mercado amplio y una creciente demanda de bienes y servicios en los que Colombia podría competir, como el café y las frutas.
Expandir la presencia comercial en Asia no sólo ayudaría a mitigar la dependencia de mercados tradicionales, sino que también generaría nuevas oportunidades para sectores atractivos para el mercado chino, como el agropecuario. La experiencia de países como Chile y Perú demuestra que es posible diversificar exportaciones hacia Asia con productos agrícolas y mineros, consolidando relaciones comerciales que han contribuido a una mayor estabilidad frente a crisis económicas.
Para 2024, a pesar de una disminución del 3,7% en comparación con el año anterior, las ventas hacia el gigante asiático alcanzaron los US$2.377,1 millones FOB según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
Con una participación del 4,8% en el total de las exportaciones colombianas, China se con solidó como el cuarto principal destino de los productos nacionales, después de Estados Unidos (28,9%), Panamá (8,7%) e India (5,4%). Particularmente, el 63,7% de las exportaciones, con US$1.514 millones FOB, correspondió a combustibles y aceites minerales, seguido de fundición de hierro y acero (12,2%) y el cobre y sus manufacturas (6,9%).
En la actualidad, Colombia y China cuentan con instrumentos bilaterales para fortalecer el comercio y la inversión, como un Acuerdo Comercial (1981) que contempla la realización de una Comisión Mixta Comercial y un Acuerdo para la Protección y Promoción Recíproca de Inversiones (2008).
Adicionalmente, en 2023, se firmaron 12 acuerdos de cooperación entre ambos países en materia económica, de inversión, comercial, tecnológica y científica, entre otros, los cuales incluyen el fomento a la exportación de carne bovina y la quinua, mediante protocolos que facilitarán la entrada de estos productos al mercado chino. En un contexto de creciente incertidumbre, Colombia debe acelerar sus esfuerzos para diversificar sus mercados y reducir su dependencia de socios tradicionales.
En ese sentido, China luce como una opción ideal. Se trata de un mercado grande que, aunque ya hemos penetrado, tiene mucho potencial de crecimiento. Para eso, es fundamental aprovechar y potenciar los acuerdos de comercio ya existentes. Además, podría ser también la oportunidad para incrementar las exportaciones hacia todo el mercado asiático.
Fuentes:
- Comentario Económico ANIF , Marzo 6 de 2025