Autor: Yovan Alfredo Saavedra Cabrejo
El efecto puede estar en los estados financieros, aunque no haya salido dinero de la empresa
Supongamos que una empresa colombiana tiene una cuenta por cobrar de USD 1 millón.
Cuando se reconoció inicialmente la operación, la tasa de cambio era de $4.000 por dólar. En ese momento, la cuenta por cobrar equivalía a $4.000 millones; posteriormente, la TRM disminuye a $3.200, la empresa mantiene su cuenta por cobrar de USD 1 millón. Sin embargo, al convertirla a pesos, ahora representa $3.200 millones.
La empresa no perdió USD 1 millón ni recibió un pago inferior al esperado. Lo que cambió fue el valor de la partida al expresarla en su moneda funcional. Ese cambio genera una diferencia en cambio que debe reconocerse de acuerdo con las normas contables aplicables.
Y aquí aparece uno de los puntos que en ocasiones genera confusión: una variación en la TRM puede generar un efecto contable aun cuando todavía no exista un movimiento de efectivo.
¿Por qué ocurre?
La NIC 21 – Efectos de las Variaciones en las Tasas de Cambio de la Moneda Extranjera establece los principios para contabilizar las transacciones en moneda extranjera y determinar cómo se deben reconocer los efectos de las variaciones en las tasas de cambio. Entre otros aspectos, las transacciones en moneda extranjera se reconocen inicialmente utilizando la tasa de cambio de la fecha de la transacción y, al cierre del período, las partidas monetarias en moneda extranjera se convierten utilizando la tasa de cierre.
Por eso, la dirección del movimiento de la TRM no produce necesariamente el mismo efecto para todas las empresas.
Una misma variación puede producir efectos contrarios
Pensemos en dos compañías.
Compañía A tiene una cuenta por cobrar de USD 5 millones.
Compañía B tiene una cuenta por pagar de USD 5 millones.
Si la TRM disminuye, como ha ocurrido durante buena parte de 2026:
- Para la Compañía A, sus cuentas por cobrar en pesos disminuyen y podría generarse una pérdida por diferencia en cambio.
- Para la Compañía B, sus obligaciones en pesos disminuyen y podría generarse una ganancia por diferencia en cambio.
Por eso, cuando se analiza el impacto de la TRM en una compañía, no basta con decir que “el dólar bajó” o que “el dólar subió”.
Es necesario preguntarse:
¿Qué posición tiene la compañía frente a la moneda extranjera?
El impacto no se limita a las cuentas por cobrar y por pagar
En la práctica, una compañía puede estar expuesta a la tasa de cambio a través de diferentes operaciones:
- Cuentas por cobrar en moneda extranjera.
- Cuentas por pagar a proveedores del exterior.
- Obligaciones financieras denominadas en dólares.
- Saldos en cuentas bancarias en moneda extranjera.
- Importaciones pendientes de pago.
- Exportaciones pendientes de cobro.
- Arrendamientos u otros contratos denominados en moneda extranjera.
- Inversiones u operaciones con negocios en el exterior.
- Instrumentos financieros utilizados como cobertura.
Por esta razón, una variación importante de la TRM puede terminar teniendo efectos sobre diferentes rubros de los estados financieros y, dependiendo de la naturaleza de la operación, sobre el resultado del período u otros componentes de los estados financieros.
2026: un buen ejemplo para entenderlo
La evolución de la TRM durante 2026 permite dimensionar el efecto.
Si una empresa hubiera mantenido durante todo el período una partida monetaria de USD 10 millones, el valor equivalente en pesos habría sido muy diferente dependiendo de la fecha de medición.
Al cierre de 2025:
USD 10 millones × $3.757,08 = $37.570 millones
Al 21 de septiembre de 2026:
USD 10 millones × $3.192,92 = $31.929,2 millones
La diferencia sería de aproximadamente $5.641,6 millones.
Esto no significa, por sí solo, que la compañía haya generado una pérdida o una ganancia por ese mismo valor. El efecto contable dependerá, entre otros aspectos, de la naturaleza de la partida, la tasa utilizada en su reconocimiento inicial, las fechas de las operaciones y la posición monetaria que mantenga la entidad.
Pero el ejemplo permite entender algo importante:
Una variación de la TRM que puede parecer simplemente un dato económico puede representar varios miles de millones de pesos cuando se lleva a los estados financieros de una compañía con una exposición significativa en moneda extranjera.
Gráfica Marzo a septiembre 2026

¿Y qué debería revisar el auditor?
Desde la perspectiva de auditoría, la diferencia en cambio no debería analizarse únicamente como un cálculo matemático. Es importante entender primero cómo está expuesta la compañía y, posteriormente, evaluar el tratamiento contable aplicado.
Entre otros aspectos, el auditor debería considerar:
- Las principales partidas en moneda extranjera: cuentas por cobrar, cuentas por pagar, obligaciones financieras, inversiones y otros saldos relevantes.
- Las tasas utilizadas: verificar que correspondan a la fecha de la operación y, cuando aplique, a la tasa de cierre.
- El cálculo de las diferencias en cambio: especialmente en partidas que puedan generar efectos significativos.
- Las variaciones frente al período anterior: identificar movimientos importantes y entender sus causas.
- Las revelaciones: evaluar que la información relacionada con la exposición a moneda extranjera y sus efectos sea adecuada.
Un dato económico que también es contable
La TRM es un indicador que consultamos prácticamente todos los días. Para una compañía con operaciones significativas en moneda extranjera; sin embargo, representa mucho más que un dato económico.
Una variación en la tasa de cambio puede modificar el valor en pesos de activos y pasivos, afectar los resultados y generar movimientos importantes en los estados financieros.
Por eso, detrás de una pregunta aparentemente sencilla como “¿a cuánto está el dólar?”, para efectos contables y de auditoría hay otras preguntas que también debemos hacernos:
¿Qué partidas tiene la compañía en moneda extranjera?
¿Qué tasa se utilizó?
¿Qué efecto generó la variación?
¿Y está correctamente reflejado en los estados financieros?
La evolución de la TRM durante 2026 nos muestra que la diferencia en cambio no es simplemente un cálculo al cierre del período. Es el resultado de cómo una empresa está expuesta a una moneda diferente de su moneda funcional y de cómo esa exposición termina reflejándose en sus estados financieros.
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