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La valoración de empresas realizada por un perito o experto

La valoración de empresas realizada por un perito o experto

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La valoración de empresas debe ser realizada por un experto o perito en asuntos financieros y contables, que garanticen el cálculo adecuado, según cada método existente para tal fin.

Es menester recordar que la doctrina ha explicado el contenido de la palabra empresa, tratando esta, como al desarrollo de una determinada actividad económica, que además en Colombia es libre para personas naturales, jurídicas y demás entidades según el artículo 333 de la Constitución Política, tan solo con las restricciones y el cumplimiento de los requisitos indicados en la ley.

 

Doctrinariamente se ha definido a la empresa como:

 

“… una unidad económico-social integrada por elementos humanos, materiales y técnicos que tienen el objetivo de obtener utilidades a través de su participación en el mercado de bienes y servicios” (texto “Asociaciones Empresariales” de los autores José María Berdugo y Rodrigo Palacio Cardona).

 

No debe confundirse empresa con sociedad; sin embargo, es corriente que las sociedades estén dedicadas a una determinada empresa o empresas, como también lo pueden hacer las personas naturales.

 

Una empresa o actividad está enmarcada por múltiples variables que determinan la generación de riqueza y de caja para quien la emprende (persona o sociedad), entre ellas: productos, servicios, clientes, proveedores, propiedad intelectual, alianzas o contratos de colaboración, activos, pasivos, ingresos, costos, gastos, financiamiento, entre muchas otras. El empresario ordena dichas variables de la forma determinada por él, de manera que pueda lograr un mayor ingreso final o riqueza para el socio o accionista de la sociedad o la persona natural propietaria de la empresa.

 

Valorar una empresa significa correr un método de valoración con las variables antes indicadas y todas aquellas que afecten el desarrollo de la actividad, para obtener como resultado el monto total que alguien debería pagar en condiciones del mercado por aquella empresa, práctica que se utiliza en algunos casos para las pruebas periciales.

 

La empresa puede ser una unidad de negocio de una sociedad, por ello en la valoración no necesariamente se busca el precio de las acciones, cuotas o participaciones de la misma, ya que sería posible que una sociedad enajenará o cediera un determinado negocio o actividad a otra, lo que no implica la venta de participaciones sociales.

 

No obstante, es común que una sociedad desarrolle una determinada empresa sirviendo como vehículo jurídico para la misma, es en este caso, en el que se confunde la valoración de empresa, con la valoración de las participaciones en un determinado ente societario, caso en el cual, cuando se valora la empresa, el monto que se obtiene correspondería con el valor total de las acciones o participaciones, si es el único negocio que posee el ente.

 

La valoración de empresas tiene a su vez, un carácter objetivo y otro subjetivo; objetivo en cuanto a que a través de los diversos métodos de valoración se puede obtener un determinado valor que en su “ser” está impregnado de presunciones realizadas por un experto que corre el método (puede ser por medio de una prueba pericial); subjetivo en tanto el valor de la empresa finalmente lo dan al determinar el precio, comprador o vendedor, y la valoración dada por el experto podría ser tan solo un parámetro de referencia; sobre estos aspectos ha dicho la doctrina que:

 

“De acuerdo con la Real Academia Española, el valor es el grado de utilidad o actitud de las cosas para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite. El valor es la cualidad de las cosas en virtud de la cual se da por poseer cierta suma de dinero o equivalente. En economía, el valor de un bien o un servicio se define por la cantidad de otros bienes o servicios por los cuales puede ser cambiado. Se establecen así los precios relativos, y ha dado lugar a la teoría del valor.

 

Uno de los temas que mayor interés despierta actualmente en la teoría económica es la determinación del valor. Al respecto Günter (1969) explica que existen actualmente dos enfoques. El primero plantea que las empresas o los bienes que se compran o venden tienen un valor “objetivo”, resultado de la interacción de las fuerzas del mercado y que se obtiene con métodos adecuados de valorización, independientemente de cualquier interés del vendedor o del comprador. El segundo enfoque señala que las empresas o bienes tienen un valor “subjetivo”, aquel que le otorga al vendedor o el que estarían dispuestos a pagar los compradores. Este enfoque toma en cuenta los intereses específicos de los agentes económicos frente a la empresa o al bien en cuestión.

 

(…)

 

Ambos conceptos, el valor objetivo y subjetivo, son importantes en el proceso de negociación para establecer el precio o valor final de compra-venta de un bien o de una empresa. Lo cierto es que cada bien, empresa o cosa que motive una valoración tiene diferentes valores, pero un único “precio”. Es decir, considerando el valor subjetivo, cada negocio por ser vendido puede tener diferentes valores para los posibles compradores, distintos incluso del valor que le otorgue el propietario; sin embargo, al término del proceso de negociación, el vendedor y el comprador llegan a un acuerdo respecto del monto al cual realizar la operación. A este monto se le denomina “precio” o valor de transacción.” (Contabilidad Financiera, una introducción a conceptos métodos y usos, Beatrice Avolio Alecchi, Buenos Aires. 2011. Pág. 287).

 

La valoración de empresas depende de las técnicas o metodologías aplicables para tal fin, métodos desarrollados por las ciencias económicas, financieras y contables, que pretenden ordenar las diversas variables que afectan la actividad, con el propósito de hallar en un momento dado el valor del conjunto de variables y sus interacciones y/o predecir su comportamiento en un tiempo determinado, calculando el valor presente de dicha actividad o empresa.

 

Aplicar un determinado método de valoración es una tarea que requiere el análisis de las variables y la actividad económica, así como de los hechos económicos pasados y las perspectivas futuras de la empresa y su entorno; los sujetos que se encuentren trabados en una determinada negociación o litigio podrían también acordar el método a emplear en cada valoración, así como ciertas variables que influyen en la actividad o los indicadores micro y macroeconómicos que afectan el entorno en que se desarrolla.

 

Los métodos de valoración tienen variables que podríamos denominar internas y externas, dependiendo del ambiente o modelo económico del territorio en el que se desarrollan. Las variables internas son las que ya hemos expresado y hacen parte del ser mismo de la empresa; las variables externas tienen un menor control por parte del comerciante o sociedad, toda vez que dependen del mercado y la política económica local y mundial, tales como: la oferta, la demanda, la tasa de cambio, la inflación, el crecimiento económico, las fuentes energéticas, entre otras.

 

En la legislación colombiana es escasa la regulación respecto de la valoración de empresas, la normatividad vigente hace remisión a este fenómeno, pero no le define y menos aún establece normas que lo dirijan o controlen.

 

Los aspectos teórico – técnicos de la valoración de empresas penden de las ciencias económicas, financieras y contables, y del conocimiento, profesionalismo y objetividad del valorador; así como, del estudio y sustento histórico, estadístico, presupuestal y de mercado de las variables internas y externas a tener en cuenta al correr el método de valoración.

 

El valorador debe ser un experto formado en cualquiera de las ciencias antes mencionadas, perito en diferentes asuntos de naturaleza financiera y contable, que garanticen el entendimiento racional y crítico de las cifras, y del cálculo adecuado bajo los presupuestos de cada método.

 

Fuente:

“Tratado de los Dictámenes Periciales, Instituciones jurídicas, Económicas, Financieras, Contables y Tributarias. Aplicable al procedimiento Administrativo, Penal, Arbitral y general”, César Mauricio Ochoa Pérez. (Libro Naranja)

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