Autor: Xiomara Usma García (Abogada junior- laboral)
La Reforma Laboral 2466 de 2025 y el nuevo panorama del trabajo doméstico en Colombia.
Esta ley marco un punto de inflexión en la protección de los derechos laborales en Colombia, especialmente en el ámbito del trabajo doméstico. Con esta reforma, el legislador buscó cerrar brechas de informalidad y fortalecer las garantías mínimas de las personas que desempeñan labores del hogar en el país.
Desde una perspectiva jurídica, los cambios introducidos no solo dignifican esta actividad, sino que también generan nuevas obligaciones claras para los empleadores, como son:
- Igualdad en la jornada laboral: Uno de los avances más relevantes es la equiparación de la jornada laboral de las trabajadoras del hogar internas con la del resto de los trabajadores. La reforma elimina interpretaciones laxas que permitían extensas jornadas bajo el argumento de la convivencia en el lugar de trabajo.
A partir de la entrada en vigor de la Ley 2466 de 2025, el tiempo de trabajo, los períodos de descanso y los límites máximos deben respetarse estrictamente, garantizando condiciones laborales justas y compatibles con la dignidad humana.
Por lo anterior, el personal que ejerza trabajo domestico de forma interna se someterá a la jornada laboral ordinaria dispuesta por la Ley 2101 de 2021, acogida a su vez por la norma aquí estudiada, es decir, una jornada laboral máxima de cuarenta y dos (42) horas a la semana a partir del mes de julio del año dos mil veintiséis (2026).
- El contrato escrito: La formalización contractual dejó de ser una recomendación para convertirse en una exigencia legal. Toda relación laboral existente con el servicio doméstico debe constar por escrito, independientemente de si el servicio se presta tiempo completo, medio tiempo o por días.
La ley establece, además, una consecuencia jurídica clara: si el contrato no se formaliza por escrito, se presume celebrado a término indefinido, con todas las implicaciones que ello conlleva en materia de estabilidad laboral y terminación del vínculo.
Adicionalmente, se dispone como plazo máximo para la suscripción del contrato de trabajo con este tipo de trabajadores el día veinticinco (25) de junio del año dos mil veintiséis (2026), dándole a los empleadores un (1) año posterior a la vigencia de la ley para cumplir con lo aquí dispuesto.
- Contenido mínimo del contrato: El documento contractual cumple una función esencial de transparencia. En él deben quedar definidos aspectos como:
- La remuneración acordada y su periodicidad de pago.
- Las funciones y responsabilidades asignadas.
- Los horarios de trabajo y los tiempos de descanso.
- Las vacaciones y demás derechos prestacionales, según la normatividad vigente.
- Jornada nocturna: Redefine el inicio de la jornada nocturna, fijándola desde las siete de la noche (7:00 p. m.). Este ajuste amplía el ámbito de protección para las trabajadoras del hogar, reconociendo el desgaste físico y personal que implica laborar en horas nocturnas y generando los respectivos recargos salariales cuando corresponda.
- Trabajo en domingos y festivos: En materia de trabajo en día de descanso obligatorio/ dominical y festivo, la reforma establece un aumento gradual del recargo por laborar en dichos días, hasta alcanzar el cien por ciento (100 %) adicional a la remuneración ordinaria a partir de julio del año dos mil veintiséis (2026), alineando este derecho con los estándares generales del derecho laboral colombiano.
- Límites al contrato a término fijo: La reforma también impone un límite claro a la duración de los contratos a término fijo en el trabajo doméstico, los cuales no podrán exceder los cuatro (4) años despues de suscritos, incluyendo sus prorrogas. Superado este plazo, la relación laboral deberá entenderse como indefinida, reforzando la estabilidad en el empleo.
La Ley 2466 de 2025 no solo transforma el régimen del trabajo doméstico, sino que envía un mensaje contundente: estas labores merecen el mismo respeto, formalidad y protección que cualquier otra actividad económica.
Para los empleadores, el cumplimiento de estas disposiciones no solo evita sanciones, sino que contribuye a relaciones laborales más justas y equilibradas. Para las trabajadoras y trabajadores del hogar, la reforma representa un avance significativo hacia el reconocimiento pleno de sus derechos.