Redacción: Indira Ospino (Comunicadora)
Inteligencia Artificial (IA): una herramienta revolucionaria de amores y odios
El mundo de la inteligencia artificial (IA), antes previsto como una visión del futuro lejano, abrió sus puertas con el lanzamiento del popular ChatGPT, ahora los grandes de la industria de la tecnología, como Microsoft o Google, encuentran inmersos en la carrera por el desarrollo de su propia AI. Aun cuando la inteligencia artificial puede ser vista como una herramienta informática, que combinada lógica y otras ciencias cognitivas, para pretender imitar el comportamiento humano; el acelerado y desmedido avance por crear e implementar mentes digitales cada vez más poderosas para lanzar al mercado, está generando desinformación y una gran incertidumbre en el gremio tecnológico, en el cual ya muchos abogan por una suspensión de estas plataformas para la generación de parámetros que permitan la gestión y uso seguro y fiable de los sistemas.
Es innegable que esta revolución de la IA ha abierto un millar de nuevas oportunidades positivas para el mundo empresarial como la automatización de procesos, reducción en los tiempos, un mayor control y optimización de procesos productivos. Sin embargo, no todo es positivo en el mundo de la IA. A medida que esta tecnología continúa avanzando, es crucial reconocer y comprender los riesgos que plantea, especialmente en áreas como la comunicación, la privacidad de los datos, la autenticidad de las interacciones en el mercadeo y los desafíos éticos que surgen en los servicios profesionales.
Con la IA puede llegar la desinformación, sesgos y falta de transparencia
La inteligencia artificial, aunque magnífica, también puede llegar a ser defectuosa en muchos aspectos, al ser una tecnología naciente con varios vacíos en su funcionamiento, presenta fallas en la transparencia de los datos que provee, ya que se puede alimentar de información plagada de errores o mal filtrada. Una problemática que también se puede ver alimentada por los sesgos personales de los científicos e ingenieros que entrenaron el modelo, que aun cuando lo creyéramos imposible se transfiere en el ámbito técnico, a través de la selección involuntaria de conjuntos de datos sesgados o defectos en el diseño, que se introducen en los algoritmos para continuar reproduciendo estereotipos de raza, género y edad que existen en la sociedad.
El aumento de la desinformación es una de las consecuencias negativas de la inteligencia artificial que ya estamos constatando, borrando lentamente la línea entre la realidad y la ficción, fortalecido por la creación de tecnologías como los deepfakes que son capaces de reproducir videos, imágenes o audios falsos o los bots, que pueden generar textos falsos, como artículos de noticias alterados para promover la difusión de opiniones o tuits falsos.
Desafíos éticos en los servicios profesionales:
El Marketing, así como otras áreas de conocimiento, se han visto afectados por la creciente influencia de la IA. Aunque esta tecnología ofrece herramientas poderosas para analizar datos y personalizar la experiencia del cliente, también plantea riesgos significativos, ya sea en el desempleo, la seguridad y manipulación de datos. La recopilación masiva de datos por parte de los sistemas de IA puede generar preocupaciones sobre el uso indebido de información personal y la falta de transparencia en cómo se utilizan esos datos.
Por otro lado, aunque los sistemas permiten el análisis masivo de información, predecir ciertas tendencias y aumentar la optimización de procesos productivos, no podemos afirmar drásticamente que van a reemplazar la experiencia, creatividad, empatía y juicio humano, para entender el mercado, diagnosticar enfermedades o plantear conclusiones injustas o injustificadas ante un jurado.
Si bien la inteligencia artificial ha demostrado ser una herramienta valiosa en muchos aspectos de la comunicación, el mercadeo y los servicios profesionales, no debemos ignorar las desventajas y los riesgos asociados. Es importante cuestionarse de forma proactiva, al igual que los grandes expertos, en torno a ¿Qué protocolos son necesarios implementar para usar los sistemas de inteligencia artificial de forma segura y ética? Y ¿Cómo conseguir prosperidad a través de la automatización mientras se mantienen los recursos y los objetivos de los seres humanos? Como expertos en negocios coincidimos en que se requiere garantizar la rendición de cuentas y la consideración del juicio humano en decisiones críticas, que permitan un futuro en el que la IA de manera responsable y ética.
Fuente: elmundo.es