Autor: Yovan Alfredo Saavedra Cabrejo
Un rol que trasciende los estados financieros
El auditor ya no se limita a revisar cifras o validar que los estados financieros se preparen conforme a la norma. Su función, hoy más que nunca, exige comprender los riesgos tecnológicos y evaluar la capacidad de la organización para prevenir, detectar y responder a incidentes de fraude electrónico.
Se trata de aportar una visión integral: mirar la empresa más allá de lo contable y entender cómo los sistemas, procesos y personas interactúan en un entorno digital que cambia constantemente.
Áreas clave de actuación del auditor
1.Evaluación de controles internos
Identificar debilidades en los procesos de autorización de pagos, accesos a plataformas y segregación de funciones es fundamental. Una deficiencia en estas áreas puede convertirse en la puerta de entrada para un fraude.
2. Revisión de riesgos tecnológicos
El auditor no tiene que ser experto en ciberseguridad, pero sí debe conocer los riesgos asociados a la tecnología y apoyarse en especialistas cuando corresponda. Revisar políticas de seguridad, planes de continuidad y mecanismos de respaldo es parte de su alcance.
3. Prevención y cultura organizacional
Evaluar si la administración cuenta con políticas antifraude, códigos de ética, capacitaciones y canales de denuncia ayuda a medir qué tan preparada está la organización frente a amenazas digitales.
4. Acompañamiento estratégico
Más allá de señalar debilidades, el auditor contribuye con recomendaciones y buenas prácticas que fortalecen la gestión de riesgos y mejoran la confianza en los procesos de la organización.
Un ejemplo práctico
Es cada vez más común escuchar casos de correos electrónicos intervenidos para modificar instrucciones de pago, o accesos indebidos a plataformas bancarias que terminan en transferencias no autorizadas. En estos casos, la ausencia de controles como autenticación de doble factor, alertas automáticas o conciliaciones frecuentes puede agravar las pérdidas. La labor del auditor, al revisar y alertar sobre estas debilidades, resulta clave para reducir los impactos.
Conclusión
El auditor se convierte en un aliado estratégico frente a los riesgos de la era digital. Su función no se restringe a lo financiero, sino que se proyecta hacia la evaluación integral de los riesgos que afectan la sostenibilidad de las empresas.
En un entorno donde el fraude electrónico evoluciona cada día, la labor del auditor es esencial para que las organizaciones mantengan no solo la confiabilidad de sus estados financieros, sino también la confianza de sus clientes, inversionistas y demás partes interesadas.