Los estadounidenses odian que el dólar pierda valor. Hace que viajar por Europa sea mucho más caro. Pero este mes el dólar ha bajado tanto que podría encarecer también la estancia en Estados Unidos.
El dólar es la moneda de reserva mundial y otros países lo han considerado una inversión estable durante décadas. Pero la confianza en esa norma podría estar flaqueando. Y esto tendrá grandes repercusiones para las empresas y los directores financieros.
En abril, el valor del dólar frente a otras divisas cayó un 4,5%, la mayor caída mensual desde 2022. Desde enero, el valor del dólar ha caído un 9% hasta su nivel más bajo en tres años. Esta fuerte caída pilló por sorpresa a los inversores, muchos de los cuales pensaban que los aranceles de Trump envalentonarían al dólar, ya que un aumento del precio de los productos extranjeros disminuiría la demanda estadounidense de divisas e impulsaría el valor del dólar al alza.
Pero, en lugar de eso, el alcance de los aranceles y el caos de su puesta en marcha parecen haber echado por la borda la sabiduría convencional e introducido el escepticismo sobre la percepción tradicional de EE. UU. como refugio seguro para el dinero.
Ni siquiera el aumento de los rendimientos del Tesoro estadounidense pudo salvar la caída del dólar. Tradicionalmente, los rendimientos del Tesoro impulsan al dólar, pero esta vez el dólar cayó, lo que indica que los inversores estaban vendiendo dólares en previsión de que los aranceles ralentizaran el crecimiento estadounidense.
Para colmo de males, el rendimiento del Tesoro está coqueteando con un predictor de recesión llamado curva de rendimiento invertida, en la que los rendimientos del Tesoro a corto plazo son más altos que el rendimiento a 10 años. A principios de abril, el rendimiento del Tesoro a 10 años cayó hasta el 3,9%, mientras que el rendimiento del Tesoro a 2 años se situó en el 3,6% ese mismo día.
¿Cuál es el impacto? «Va a cambiar el poder adquisitivo de las empresas», dice un experto. «Se necesitan más dólares para comprar los mismos bienes».
Eso puede ser positivo o negativo para una empresa, dependiendo de dónde compre y venda sus productos. Para «las empresas con sede en EE.UU. que venden internacionalmente», como Boeing o Caterpillar, su negocio podría experimentar un aumento de las ventas «porque sus productos parecen más baratos a los compradores extranjeros».
Pero si su empresa se abastece en el extranjero, como Target, Walmart, Amazon o Dollar Tree, habrá perdido dinero, ya que su dólar no llega tan lejos. Según los expertos, la cartera de su empresa sufrirá un doble golpe si se tienen en cuenta los aranceles.
Pero a diferencia de los aranceles, el tipo de cambio siempre fluctúa y, como la mayor parte del comercio mundial se realiza en dólares estadounidenses, un dólar debilitado afecta a todos en el mercado mundial, no sólo a las transacciones comerciales estadounidenses.
Entonces, ¿qué deberían hacer los directores financieros? Sugerimos «evaluar su exposición a las divisas» y empezar a protegerse. Contrate forwards, futuros o swaps de divisas para combatir las variaciones del tipo de cambio del dólar o fije un tipo de cambio en un contrato. Esto reducirá la incertidumbre, de modo que su empresa sepa exactamente cuál va a ser el importe en dólares y no esté al albur de las grandes oscilaciones del mercado.
Pero advertimos que no hay que reaccionar con demasiada fuerza.
Creemos que para muchas empresas y, de nuevo, para los particulares, tomar decisiones inteligentes y bien pensadas sobre los próximos pasos, y no reacciones instintivas, va a evitar que la gente cometa errores que les perjudiquen a largo plazo.
Fuente:
- Jesse Klein, CFO Brew, www.cfobrew.com, May 2nd 2025