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¿Cuáles son los vicios o falencias que afectan el dictamen pericial?

OCH Blog Cuáles son los vicios o falencias que afectan el dictamen pericial

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El dictamen pericial como medio de prueba, algunas veces contiene vicios o falencias de carácter objetivo y formal, que lo hacen vulnerable, entre ellos tenemos: i) Dictamen sin sustento documental metodológico o técnico, ii) El error en el objeto del dictamen pericial y iii) Dictamen en contra de la doctrina pacífica.

Los vicios o falencias que se imputan al dictamen pericial no solo son de carácter subjetivo, como los que ya expusimos respecto del perito, también los hay en el experticio, y se pueden clasificar de la siguiente manera: 

 

  1. i) Dictamen sin sustento documental metodológico o técnico.
  2. ii) El error en el objeto del dictamen pericial.

iii) Dictamen en contra de la doctrina pacífica. 

 

  1. i) Dictamen sin sustento documental y metodológico.

 

En los Estatutos Procesales se ha indicado cuál ha de ser el contenido del dictamen pericial; en el Código General del Proceso se enuncia la necesidad de anexar a la pericia los documentos e información utilizada para el dictamen, el artículo 226, inciso 5, numeral 10, ordena:

 

Relacionar y adjuntar los documentos e información utilizados para la elaboración del dictamen”.

 

Si a un experto se le solicita rendir o presentar un dictamen pericial, ya sea por designación de una parte o por el juez, la finalidad de este es arribar a unas conclusiones; pero para llegar a las mismas, se requiere de un método o procedimiento, del cual se desprenden exámenes, experimentos o investigaciones, que deben ser documentadas bajo la técnica, oficio arte o ciencia, de manera que cualquier persona que haga uso del dictamen pericial, pueda corroborar el sustento de las afirmaciones. 

 

Si los documentos o datos son auditables por parte del experto debe aplicar la auditoría forense respectiva que garantice que los cimientos de su dictamen son fuertes y lo arribarán a conclusiones sustentables y ciertas. 

 

Los documentos provenientes de las partes o de terceros, sobre los cuales el auxiliar de la justicia realiza el trabajo pericial, forman parte de la pericia y por tanto deben anexarse debidamente referenciados bajo una metodología aceptada por la técnica. 

 

El perito debe explicar con detalle cuáles han sido los exámenes, métodos, experimentos o investigaciones que tuvo que realizar para desarrollar el informe pericial; la explicación del procedimiento, constituirá el sustento de sus afirmaciones. 

 

En materia financiera, contable y tributaria es indispensable que se adjunten al dictamen los documentos sobre los cuales el experto realizó el análisis o auditoría, como papeles de trabajo, sustento de sus afirmaciones, cálculos, tablas o resúmenes; desde el punto de vista legal son documentos soporte la correspondencia, los libros de comercio, los auxiliares de contabilidad y libros oficiales, los comprobantes de contabilidad, los documentos fuente, etc.

 

El perito puede utilizar informaciones en su dictamen que se consideran de público conocimiento, siempre y cuando tengan una fuente científica o legal, en este caso no será necesario aportar los documentos soporte de dicha información, como ocurre con los indicadores económicos, los índices y tasas certificadas o fijadas por la entidades públicas, tales como: el IPC, el IBC, la TRM, entre otros. 

 

Por medio de los soportes que adjunta el perito a su informe y que referencia en los exámenes o experimentos bajo un método, el juez y las partes, logran aproximarse a los conceptos técnicos de manera inteligible, así una persona no versada sobre la materia logra entender las conclusiones y el sustento de las mismas, de manera que tiene la capacidad para controvertir y valorar la prueba pericial. 

 

La explicación y el soporte del procedimiento realizado por el perito, no podrá faltar, dado que por medio de estos se hace posible el ejercicio de la contradicción a las partes y el control del dictamen pericial al juez, así:

 

  1. A las partes: con el soporte y la explicación del procedimiento realizado por el perito, se logra brindar la oportunidad a los sujetos para la contradicción, elemento necesario del derecho de defensa. Pues solo así se logra aproximar a la parte procesal a las conclusiones y el porqué de las mismas. 

 

En el estudio del dictamen pericial, la parte podrá acompañarse de expertos que con base en los soportes, los métodos empleados y las conclusiones, podrán inferir si existen errores, vicios o falencias en el dictamen que ameriten crítica y oposición, o si hay certeza sobre las afirmaciones del perito. Los documentos soporte y la explicación sobre los métodos empleados hacen posible un efectivo derecho de defensa, de lo contrario se estaría en el ocultismo de la época medieval. Las meras opiniones, no constituyen prueba pericial. 

 

  1. Al juzgador: permite que el juez o árbitro pueda apreciar la prueba como un todo, por medio de las reglas de la experiencia y la sana crítica; la sola conclusión del perito no brinda esta oportunidad, porque con la opinión, simplemente se tiene un discurso del cual no se conoce su procedencia y sustento. 

 

Con los soportes y explicación del procedimiento desplegado, se permite ilustrar al juez o árbitro, sobre los exámenes, métodos, experimentos o investigaciones, y el resultado de cada uno de ellos, que finalmente da lugar a la conclusión.

 

Si el juez logra percibir y entender el dictamen como un todo (soporte, método, exámenes y conclusiones), podrá valorar y sopesar si éste medio probatorio deberá ser tenido en cuenta en el fallo.

 

Será difícil para el juzgador, separarse del experticio que cumpla con las características indicadas, dado que tiene la fuerza probatoria necesaria; tendrá el juez o Tribunal que motivar de manera amplia y suficiente el por qué se separa del dictamen pericial, si reuniendo éste, el soporte, la explicación del método, los exámenes, experimentos e investigaciones y las conclusiones, no encuentra en él, vicio o falencia. 

 

De faltar el sustento metodológico y los soportes, en un dictamen pericial, podría configurarse una falencia o vicio dentro del mismo, toda vez, que se encuentra vulnerando las reglas procesales y el derecho de defensa. 

 

  1. ii) Error en el objeto del dictamen pericial.

 

Para entender este vicio o falencia en el dictamen pericial, lo primero que habrá que precisar, es que significa “objeto del dictamen pericial”; por objeto debemos entender la cosa corporal o incorporal sobre la que recae el estudio, la experimentación o el análisis por parte de un experto en la materia. 

 

El objeto es decisivo dado que se encuentra íntimamente relacionado con la procedencia de la experticia; la necesidad del dictamen pericial se origina en las limitaciones que sobre una ciencia, arte, profesión u oficio tiene un profesional del derecho (juez) para estudiar un objeto, por lo que se requiere de un tercero con la pericia suficiente para aportar su conocimiento, realizar los exámenes y experimentos y obtener conclusiones sobre una determinada cosa, según la prueba decretada proveniente de los cuestionarios o solicitudes de las partes y/o del juez.

 

Sobre la procedencia de la experticia dispuso el Código General del Proceso en el artículo 226, inciso 1, lo siguiente:

 

“La prueba pericial es procedente para verificar hechos que interesen al proceso y requieran especiales conocimientos científicos, técnicos o artísticos”.

 

El dictamen pericial es procedente para verificar los hechos (objeto) que interesen al litigio, requiriéndose de expertos en la ciencia, arte, profesión u oficio. El objeto de la pericia se delimitará por las preguntas o solicitudes que se le hagan al experto, por ello éste no podrá so pena de sus conocimientos, abordar materias que estén por fuera de la prueba decretada, esto constituiría un “error en el objeto”. 

 

Del perito se espera, que dictamine sobre las solicitudes o preguntas de manera clara, oportuna, exhaustiva y detallada, pero sin extenderse a cuestiones por fuera del objeto delimitado. 

 

El objeto del dictamen pericial será delimitado por las preguntas o solicitudes que se realicen al perito, según la providencia que decreta la prueba; preguntas o solicitudes que deberán dirigirse a que el auxiliar de la justicia brinde conceptos y conclusiones claras y precisas del estudio o experimentación con el objeto de acuerdo con la ciencia, arte, profesión u oficio de la que es experto. 

 

El juez debe exigir y controlar que las preguntas o solicitudes sean concretas e inteligibles y determinen claramente el objeto de la pericia, en consonancia con los hechos que hacen procedente, pertinente y necesaria la prueba pericial. 

 

En el Código de Procedimiento Civil se disponía en el artículo 236, numeral 1, lo siguiente:

 

Petición, decreto de la prueba y posesión de los peritos. Para la petición, el decreto de la prueba y la posesión de los peritos, se observarán las siguientes reglas:

 

  1. La parte que solicite un dictamen pericial determinará concretamente las cuestiones sobre las cuales debe versar, sin que sean admisibles puntos de derecho”. 

 

Como puede apreciarse, la legislación anterior exigía “concreción” en el objeto del dictamen pericial, lo que está determinado por la estructura y precisión de las solicitudes o cuestionamientos que se dirijan al experto para su estudio.  

 

El perito sabrá cuál es el objeto del dictamen pericial cuando se le presenten las preguntas o solicitudes que debe resolver; ese cuestionario, es el que deberá valorar el juez, para decretar la prueba y al momento de emitir sus providencias para controlar y verificar si las afirmaciones o las conclusiones que obran en el informe pericial, se están refiriendo al objeto decretado u a otro objeto diferente, lo que constituiría error en el objeto; valoración que de no realizarla el juzgador, podrá llevarlo a fallar con base en un dictamen que no versa sobre los hechos debatidos en el proceso. 

 

Hasta la entrada en vigencia del Código General del Proceso, era procedente la objeción por error grave al dictamen pericial; en su momento expuso la Corte Constitucional sobre el error grave:

 

“(…) si se objeta un dictamen por error grave, los correspondientes reparos deben poner al descubierto que el peritazgo tiene bases equivocadas de tal entidad o magnitud que imponen como consecuencia necesaria la repetición de la diligencia con intervención de otros peritos …’ (G.J. t. LII, pág. 306) pues lo que caracteriza desaciertos de ese linaje y permite diferenciarlos de otros defectos imputables a un peritaje, ‘…es el hecho de cambiar las cualidades propias del objeto examinado, o sus atributos, por otras que no tiene; o tomar como objeto de observación y estudio una cosa fundamentalmente distinta de la que es materia del dictamen, pues apreciando equivocadamente el objeto, necesariamente serán erróneos los conceptos que se den y falsas las conclusiones que de ellos se deriven…’, de donde resulta a todas luces evidente que las tachas por error grave a las que se refiere el numeral 1º del artículo 238 del Código de Procedimiento Civil ‘… no pueden hacerse consistir en las apreciaciones, inferencias, juicios o deducciones que los expertos saquen, una vez considerada recta y cabalmente la cosa examinada. Cuando la tacha por error grave se proyecta sobre el proceso intelectivo del perito, para refutar simplemente sus razonamientos y sus conclusiones, no se está interpretando ni aplicando correctamente la norma legal y por lo mismo es inadmisible para el juzgador, que al considerarla entraría en un balance o contraposición de un criterio a otro criterio, de un razonamiento a otro razonamiento, de una tesis a otra, proceso que inevitablemente lo llevaría a prejuzgar sobre las cuestiones de fondo que ha de examinar únicamente en la decisión definitiva …” ( Corte Constitucional en $sentencia T-920 del 23 de septiembre de 2004, M. P. Marco Gerardo Monroy Cabra, citando la Corte Suprema de Justicia).

 

El error en el objeto del dictamen pericial ha sido reconocido jurisprudencialmente, la vía procesal para atacar el dictamen pericial por este vicio o falencia era el “incidente especial de objeción por error grave”, según el presente antes citado, el vicio por error grave se configura cuando:

 

  1. Se cambian las cualidades propias del objeto examinado. 
  2. Se varían los atributos del objeto, por otros que no tiene. 
  3. Se toma como objeto de observación y estudio algo totalmente diferente al objeto del dictamen. 

 

Los eventos expresados por la jurisprudencia podrían resumirse en uno solo, el examen o peritación sobre un objeto, las cualidades o sus atributos, que no coinciden con la solicitud o el cuestionario decretado como prueba. 

 

El objeto puede tener diferentes aristas de aproximación, corresponde al juez que éstas queden claras al momento de valorar la solicitud de la prueba y su decreto.

 

Al perito le es exigible como experto, desarrollar los estudios o experimentos de acuerdo a los hechos que motivan la prueba, tanto en el texto del cuestionario como en su contexto.  

 

Si el informe pericial adolece de un objeto, unas cualidades o unos atributos equivocados respecto de la prueba se incurre en el vicio de “error en el objeto del dictamen pericial”. Vicio o falencia que podrá ser develada por alguna de las partes y que deberá ser valorada o tenida en cuenta por el fallador en la apreciación de los medios de prueba. 

 

En la actualidad, es en la oportunidad procesal para la contradicción del dictamen pericial, el momento para develar por parte del interesado el error en el objeto del dictamen pericial. 

  

iii) Dictamen en contra de la doctrina pacífica.  

 

Para entender que es doctrina pacífica, debemos empezar por definir en qué consiste cada una de las palabras de las que se compone; por doctrina se entiende: “Conjunto de ideas u opiniones religiosas, filosóficas, políticas, etc., sustentadas por una persona o grupo”. Por pacífica se entiende: “Que no tiene o no halla oposición, contradicción o alteración en su estado” . 

 

Así las cosas, la doctrina pacífica es el conjunto de ideas sustentadas por un grupo específico de personas que un tiempo determinado no hallan oposición, ya que es de generalizada aceptación la idea. 

 

En el caso de los dictámenes periciales, la doctrina pacífica estará constituida por las ideas fundadas de las diversas corrientes o escuelas de una ciencia, profesión, arte u oficio, que al momento de la realización del dictamen pericial son generalizadas entre los expertos, y no tienen oposición fuerte y sustentada. 

 

Un dictamen pericial puede encontrarse viciado o con falencias, que atentan contra la credibilidad probatoria del mismo, cuando el perito se aparta de la doctrina pacífica, aportando procedimientos o conclusiones dentro del informe pericial que no se estiman por la doctrina convenientes dentro de la ciencia, profesión, arte u oficio, sin que el perito sustente de forma amplía y suficiente porque es contrario a las ideas generalizadas de las escuelas preponderantes, de manera que el juez y las partes tengan las herramientas e información necesarias para sopesar cualquier objeción que exista al dictamen por apartarse de la doctrina pacífica.  

 

De ninguna manera pretendemos sugerir que el perito, no pueda apartarse de la doctrina pacífica, por el contrario, puede hacerlo, pero tendrá la carga de motivar y explicar las razones por las cuales utiliza un método, procedimiento o teoría que dista del conocimiento generalizado o una novación desarrollada por él; sustentando además, la mejora o razón prudente que lo lleva al uso de una tesis minoritaria o propia. 

 

Es importante diferenciar este vicio o falencia de los anteriormente expuestos, pues puede provocar confusiones; por ello, se debe saber que este vicio es diferente al de falta de imparcialidad del perito, al de cambio infundado y sin motivación de la posición doctrinaria del perito y al de divergencia entre la real convicción del perito y sus afirmaciones. 

 

En este vicio o falencia, el perito se encuentra aportando dentro del trabajo pericial procedimientos o conclusiones que no son aceptadas en la doctrina generalizada de la ciencia, profesión, arte u oficio; pues allí, hay procedimientos y conclusiones que se han establecido por la generalidad de los autores, catedráticos o practicantes de dicha actividad especial, instituyendo una doctrina pacífica. 

 

Apartarse de la doctrina pacífica no significa que el perito ha dejado de ser imparcial, la parcialidad se derivará de la falta de sustento técnico – científico de su teoría o metodología, pues el procedimiento o las conclusiones no son tendientes a favorecer o perjudicar a una de las partes, simplemente el perito las obtiene convencido de la certeza de lo que afirma. 

 

Es posible, descubrir que al perito apartarse de la doctrina pacífica, esté incurriendo en el vicio o falencia denominado: “Divergencia entre la real convicción del perito y sus afirmaciones”, y esto se logra a través de la sustentación de los métodos, teorías y conclusiones, ya que si el auxiliar de la justicia no motiva el cambio de posición doctrinaria, y por el contrario, siempre tuvo otra posición, podrá imputársele la falencia de estar en contra de la doctrina pacífica y la divergencia entre la real convicción del perito y sus afirmaciones. 

 

Este vicio, además puede ser atribuible al auxiliar de la justicia por la falta de actualización o conocimiento en el campo en el que se desenvuelve, toda vez, que es posible que la doctrina que haya usado esté revaluada por existir pruebas o avances técnicos – científicos que determinen su vetustez; a su vez, esto daría lugar a la falta de idoneidad del perito.

Fuente: “Tratado de los Dictámenes Periciales, Instituciones jurídicas, Económicas, Financieras, Contables y Tributarias. Aplicable al procedimiento Administrativo, Penal, Arbitral y general”, César Mauricio Ochoa Pérez. (Libro Naranja)

Tratado de los Dictámenes Periciales

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