El ahorro es un componente esencial para el crecimiento y la estabilidad económica, especialmente en economías emergentes como la colombiana. Más allá de representar la simple acumulación de ingresos no consumidos, el ahorro actúa como un motor para la inversión productiva. Altos niveles de ahorro interno permiten movilizar recursos hacia sectores estratégicos (ej. infraestructura, educación e innovación tecnológica) que fortalecen la productividad y competitividad de un país en el largo plazo. Además, el ahorro contribuye a reducir la dependencia de fuentes externas de financiamiento, disminuyendo la vulnerabilidad frente a choques financieros internacionales. Asimismo, también desempeña un papel en la estabilidad macroeconómica, al ofrecer un colchón frente a periodos de incertidumbre y facilitar la implementación de políticas económicas contracíclicas. En el caso de Colombia, tras la caída de la tasa de inversión de la economía en 2020, esta no se ha recuperado. Si bien se evidenció una leve mejora en 2021 y 2022, el ahorro doméstico como porcentaje del PIB ha seguido una tendencia descendente, pasando del 16,1% en 2019 al 13,8% para 2024. Esta debilidad en el ahorro interno persiste si se compara con el desempeño de nuestros pares regionales. En 2023, el ahorro bruto en Colombia representó apenas el 12,7% del PIB, la cifra más baja entre las seis principales economías de Amé rica Latina. En contraste, México, Perú y Chile registraron tasas cercanas al 19%, mientras que Brasil y Argentina, a pesar de enfrentar importantes desafíos macroeconómicos, mantuvieron niveles superiores al 15%.
Esta insuficiencia de ahorro interno ha tenido implicaciones claras sobre la capacidad de financiar inversión productiva y, en consecuencia, ha retrasado la recuperación de la formación bruta de capital fijo tras la pandemia. Mientras economías como Brasil y México lograron superar sus niveles de inversión prepandemia, Colombia permanece rezagada: para el cuarto trimestre de 2024, la inversión en el país se encontraba un 10,7% por debajo de niveles prepandemia, reflejando las dificultades estructurales para movilizar recursos hacia la formación de capital y potenciar el crecimiento económico de largo plazo. En este contexto, Colombia enfrenta una persistente debilidad en sus niveles de ahorro, lo que ha limitado su capacidad de financiar inversión productiva y ha dificultado la recuperación frente a los niveles previos a la pandemia. Este bajo nivel de ahorro ocurre en un entorno marcado por la alta informalidad del mercado laboral, que en 2024 alcanzó el 57,1%. De esta manera, 57 de cada 100 trabajadores no realizan aportes al sistema de seguridad social, lo que no solo afecta su capacidad de ahorro, sino que además los deja sin protección económica para la vejez. Pese a lo anterior, se destaca el papel que desempeñan las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs) en el fortalecimiento del ahorro privado. En 2024, los aportes realizados a los fondos privados ascendieron a 25 billones en 2024, equivalentes al 11% del ahorro bruto de la economía colombiana. Fortalecer el ahorro nacional —tanto público como privado— es fundamental para aumentar los niveles de inversión y sostener un crecimiento económico más robusto en el largo plazo.
Fuente:
- Comentario Económico de ANIF, Abril 29 de 2025